¿QUÉ PUEDO HACER CON MI JUANETE?

¿QUÉ PUEDO HACER CON MI “JUANETE”? ¿QUÉ LO PRODUCE? ¿Y CÓMO LO TRATO?

El “juanete” es posiblemente la deformación osteoarticular más común. Se observa frecuentemente tanto en hombres como en mujeres, en personas jóvenes y en personas de edades más avanzadas. Sí es verdad que no con la misma incidencia. Se observa más a menudo en mujeres (aproximadamente en 2 mujeres por cada hombre) y en personas mayores, o por lo menos el “juanete” que presentan suele estar más avanzado.
El “juanete”, técnicamente llamado hallux abductus valgus, es la deformación de la articulación de la primera cabeza metatarsal del pie, el dedo se va desviando hacia el resto de los dedos y el hueso anterior al dedo (el metatarsiano) se desvía hacia la parte de dentro del pie. Además, se produce un engrosamiento de la articulación. En casos graves también se acompaña de rotaciones de los huesos.

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Hay diversos factores responsables de la formación de esta patología:
Factor biomecánico: es el principal causante de la deformación. Existen diferentes formas de caminar que tienden a formar esta deformación. Entre ellas encontramos una pronación excesiva (apoyo excesivo de la zona de dentro del pie), un pie cavo (con mucha curvatura en el puente).
Factor genético hereditario: es un hecho demostrado que se hereda la forma del pie, pero este factor no es el responsable de la aparición del “juanete”. Este tipo de pie heredado, con una estructura y función biomecánica que produce tensiones anormales y presiones deformativas al 1er radio (1er dedo y 1er metatarsiano) son los que provocaran la posterior formación del “juanete”. Por lo tanto, al heredar la forma del pie, si no hacemos nada para evitarlo, acabará desarrollando la misma deformación, pero no es esta la que se hereda.
Factor morfológico: un metatarsiano corto o una articulación demasiado redondeada pueden facilitar la formación de la desviación.
Factor hormonal: durante algunos periodos como el embarazo o la menopausia hay un aumento de relaxina que provoca la relajación de los ligamentos del pie. Lo cual facilita que se produzca la deformidad.
Factores extrínsecos: uso de calzado inadecuado (punteras demasiado estrechas, tacón demasiado alto…) ayuda a que el primer dedo se desvíe.
– Existen otros factores como traumatismos, iatrogenias quirúrgicas, reumatismos o enfermedades neuromusculares.
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Tratamiento del “juanete”:
El único tratamiento para corregir la deformación una vez formada es la cirugía.
Existen diferentes técnicas quirúrgicas, según el grado de deformación serán más recomendables unas u otras para obtener una buena corrección. En todas ellas se elimina hueso para rebajar el engrosamiento de la articulación hipertrofiada y para alinear el metatarsiano y el dedo.No es recomendable operar si la patología no es dolorosa.

Una vez interiorizado esto, es muy fácil entender las medidas de prevención y la importancia de aplicarlas para poder evitar la formación o el avance de la deformación. Con ellas conseguiríamos evitar en gran medida la cirugía.
– No utilizar calzados inadecuados. Ni con la puntera estrecha (tienen que respetar siempre el ancho del pie para evitar que los dedos se desvíen) ni con excesivo tacón (cuanta más altura mayor sobrecarga de la zona anterior del pie y mayor desviación).
– Si detectas un principio de deformación no dejarlo pasar hasta que sea exagerado o duela. Acudir a un podólogo para que tras la realización de una exploración biomecánica pueda detectar la patología y aplicar un tratamiento adecuado.
– En cualquier caso en el que no esté recomendada la cirugía, irán bien unas plantillas para evitar que la deformación vaya a más, controlando y mejorando la distribución de las presiones en la zona.
Falsos mitos:
– Con el corrector de “juanetes” nocturno conseguiré corregir el mío.
Este mito está muy extendido, pero no tiene nada de cierto. El “juanete” es una deformación causada durante la marcha por la forma de pisar, no avanza cuando estamos en reposo. Si aplicamos un tratamiento cuando estamos en esta situación no obtendremos ningún resultado positivo.
– Si mi madre (o cualquier familiar) tiene “juanetes” y los he heredado no puedo hacer nada para evitar desarrollarlos.
Como hemos explicado en el apartado del factor genético, se hereda la forma del pie, no la deformación. Por lo que siempre que apliquemos unas plantillas para conseguir una correcta distribución de presiones en el pie evitaremos que se desarrolle la deformación.
– Si me opero de juanete me desharé de él para siempre y si no es así es que no me realizaron bien la intervención quirúrgica.
Esta afirmación no es correcta puesto que, normalmente con la cirugía conseguimos rectificar la deformación existente pero no la forma de distribuir las presiones al caminar de la persona. Esto quiere decir que puede volver a desarrollarla con el tiempo si no aplica un tratamiento de plantillas que ayude a la correcta distribución de presiones.

 

Regina Beltrán. Podóloga

Zensya

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