RUNNING Y SUELO PÉLVICO

El deporte es muy sano y muy necesario para llevar un estilo de vida saludable, en eso estamos todos de acuerdo, pero como fisioterapeuta, también sé que hay deportes más y menos adecuados, según la patología o las características del paciente, y como además soy mujer y mi especialidad es el suelo pélvico, también sé que hay deportes que tienen un mayor impacto sobre mi suelo pélvico y pueden ocasionarme un problema, y estoy hablando por ejemplo del RUNNING.

El running es el deporte más fácil del mundo: no requiere casi nada de inversión, únicamente unas buenas zapatillas y ropa cómoda. En todas las ciudades hay lugares habilitados para correr, y además ayuda a mantener el peso, a liberar estrés, te permite estar en contacto con la naturaleza. A mí personalmente, me encanta. Después de un día agotador no hay para mí mayor placer que echar a correr, con la música bien alta. Hay quien medita, pues yo corro y todo lo rápido que puedo.

Después de un parto, buscamos recuperar nuestra figura lo antes posible, volver a estar como antes, y es muy habitual ver a mamis empujando el carrito del bebe y corriendo. Muchas ya corrían antes del embarazo, algunas incluso lo han hecho durante el embarazo y después quieren volver lo antes posible, pero es un error que puede traernos graves consecuencias: prolapsos (salida al exterior por la vagina de algún órgano pélvico como la vejiga o el útero), incontinencia urinaria y falta de calidad orgásmica, entre otras.

Cada vez que el pie impacta contra el suelo, se produce un aumento de presión en el suelo pélvico, es muy importante esto, porque un suelo pélvico que no esté fuerte no podrá aguantar está presión, lo que significa que no podrá sostener a la vejiga y al útero en su sitio, y por muy bien, que haya ido la cosa, después de un embarazo y un parto, la musculatura pélvica está débil.

Por supuesto, que no hay que dejar de practicar este deporte por ser mujer o ser madre, simplemente hemos de tener unas precauciones, utilizar nuestro sentido común: antes de nada hay que saber cómo se encuentra nuestra musculatura perineal:

* Si acabas de parir, generalmente ocurren dos cosas: tus músculos perineales están débiles y puedes tener algún quilo de más. No debes comenzar a correr hasta que no sepas como están tus músculos perineales y le quites un poco de presión a la zona abdominal, es decir hayas bajado algo de peso. Lo ideal es caminar en estos primeros meses (entre 3 y 6 meses), hacer hipopresivos y fortalecer de nuevo la musculatura pélvica.

* Si eres corredora habitual, aunque no hayas sido mama aún, es también importante que sepas como esta tu suelo pélvico. Y que incorpores a tu rutina diaria los hipopresivos y el entrenamiento de la musculatura perineal.

* Si además de corredora también vas al gimnasio a hacer pesas, máquinas y crossfit, con un montón de sentadillas, jumpings, abdominales tipo “crunch”, lunges…., con más motivo aún debes averiguar cómo está tu suelo pélvico e introducir en tu rutina, por un lado los abdominales hipopresivos y por otro lado el entrenamiento muscular del suelo pélvico.

* Si tienes sobrepeso, quieres adelgazar y has comenzado a correr, también debes tener en cuenta, que el sobrepeso ya supone un aumento de la presión en el suelo pélvico, averigua como está, comienza caminando hasta que hayas perdido unos quilos, y poco a poco introduce la carrera, los hipopresivos y el entrenamiento de la musculatura perineal.

* Y por supuesto, si eres corredora y tienes problemas de incontinencia urinaria, debes hacerte una valoración para saber el estado de tus músculos perineales, saber dónde está la causa y tratarla, no agravar más el problema.

Como consejos generales para todas:

* Intentar correr siempre en tierra, el asfalto supone un mayor impacto sobre el suelo pélvico.

* Combinar la carrera con otra actividad de cardio que sea menos agresiva para el suelo pélvico: elíptica, bicicleta, caminar, nadar.

 

RUNNING Y EMBARAZO

Tanto el embarazo como correr suponen un aumento de la presión en el suelo pélvico y aunque correr no está contraindicado en la mujer gestante; siempre y cuando este acostumbrada a correr de forma previa, el embarazo transcurra con normalidad y no más allá de las 25 semanas; si se hace sin saber cómo está la musculatura perineal y sin fortalecer los músculos pélvicos, puede aparecer incontinencia, ya que el suelo pélvico no puede gestionar bien la presión y la musculatura no puede cerrar bien los esfínteres, tanto el uretral como el de la vejiga, y la orina acaba escapándose.

En conclusión, si te gusta correr sigue haciéndolo, pero:

1. Acude a un fisioterapeuta especializado y averigua cuál es el estado de tu suelo pélvico.

2. Entrena de forma diaria tu suelo pélvico: el fisioterapeuta te enseñara la rutina diaria que tienes que hacer y como progresar en ella, para aumentar la fuerza y la resistencia de tu suelo pélvico.

3. Realizas abdominales hipopresivos: estos abdominales trabajan el transverso del abdomen y el suelo pélvico a la vez.

 

Zara Ramírez. Fisioterapeuta especialista en Suelo Pélvico.

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TÓCATE LOS HUEVOS contra la infertilidad

En Zensya atendemos a muchas embarazadas, realizamos clases de pilates adaptadas, tratamos sus molestias físicas, adecuamos su dieta alimenticia… pero también atendemos a muchas mujeres que desean ser madres y están pasando por ese proceso, a veces complicado, de quedarse embarazadas.

El otro día me llamó mucho la atención que una de nuestras amigas nos contara que tras hacerse pruebas de fertilidad en la “Seguridad Social” y determinar que ella era totalmente fértil pero que él tenía poca cantidad de espermatozoides fuese ella la que tuviera que empezar a hormonarse para comenzar con el proceso de fecundación “in vitro”.

Le pregunté si le habían dado ciertas recomendaciones al hombre tales como utilizar ropa interior más suelta, dejar de llevar pantalones ajustados o realizarse masajes testiculares, a lo que ella me respondió que no. Y aquí es donde me animé a escribir sobre este problema. En este caso la parte de la pareja que tiene problemas de fertilidad es el hombre y sin embargo a él no le piden ningún cambio de hábito, toma de medicación, ni molestos procesos de hormonación y punciones ováricas. Varios días después otra amiga nos contaba un caso similar.

Después de buscar mucha información sobre estadísticas de infertilidad, los datos más recientes hablan de que el 30% de las infertilidades se deben exclusivamente al hombre y hay otro 20% de problemas conjuntos. De forma que el hombre estaría presente en el 50% de las infertilidades a nivel estadístico.

 

¿QUE PODEMOS HACER?

  • Los testículos deben estar entre 1 y 2 grados por debajo de la temperatura corporal para producir esperma de calidad, es por ello que los mamíferos los tenemos separados del cuerpo. Evitar ropa interior que presione los testículos al cuerpo, evitar pantalones ajustados y no acercar los testículos a fuentes de calor, como poner el ordenador portátil en el regazo, nos ayudará a empezar a mejorar el esperma.

 

  • Literalmente los mamíferos en la naturaleza llevan los “huevos colgando” y no es únicamente por rebajar esos dos grados su temperatura sino también porque el movimiento de los testículos los masajea y hace aumentar su producción. En este caso podemos ayudar masajeando los testículos regularmente. Existen técnicas específicas que podéis buscar en internet pero todas se basan en dar movilidad a la zona. Esta técnica también mejorará las erecciones.

 

  • Mejorar hábitos de alimentación y aumentar la actividad física también mejorará la calidad del esperma. Los espermatozoides no dejan de ser células vivas. Si tú estás mejor alimentado ellos también lo estarán y si haces más deporte más aporte de sangre con nutrientes y oxigeno recibirán dichas células. También hay varios suplementos que podrían ayudar, la mayoría de ellos contienen Vitamina C, vitamina E, vitamina B2, Selenio, Zinc, Cobre y Manganeso.

 

  • Luchar contra el estrés y la ansiedad te podrá ayudar a mejorar el metabolismo y por lo tanto mejorará la calidad del semen.

 

Por lo tanto la infertilidad no sólo se trata de la mujer, los hombres podemos hacer mucho y de una manera más fácil y económica. ¿No deberíamos empezar por aquí?

 

Raúl García Zapater

Fisioterapeuta

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PROLAPSOS

Prolapsos

Si hablamos de incontinencia urinaria todo el mundo sabe que es y entiende que afecta a mujeres y a hombres, pero cuando digo la palabra PROLAPSO, casi siempre veo una cara rara que me mira diciendo: “¿eso que es?”. Las mujeres que saben lo que es, bien es porque lo tienen o porque alguien de su entorno lo tiene.

¿Y qué es un prolapso?: un prolapso se define como la salida al exterior de un órgano pélvico a través de la vagina. Vuelvo a ver una cara rara y de asombro que piensa: “madre mía…. ¿eso puede pasar?”… si compañeras, puede pasar y voy a explicaros de manera sencilla porque puede pasar.

El suelo pélvico tiene dos funciones principales: la primera es sostener todos los órganos que se encuentran en el interior de la pelvis, en el caso de las mujeres hablamos de: vejiga, útero, recto y vagina. Y la segunda función principal es el control de las presiones intra-abdominales, es decir, cuando tosemos o estornudamos o hacemos un empuje fuerte con el abdomen, empujamos el suelo pélvico hacia abajo y por lo tanto los órganos también se empujan, pero el suelo pélvico se encarga de contrarrestar ese empuje y aguantarlo, asegurándose de esa manera que todo se quede en su lugar. Para realizar estas funciones, evidentemente, necesitamos que las estructuras que forman el suelo pélvico estén fuertes: que el tejido conjuntivo que forma parte de las estructuras sea de buena calidad, que los músculos, tendones y ligamentos estén en buenas condiciones, al igual que cualquier otra estructura de nuestro cuerpo. Si los ligamentos de una rodilla nos fallan, bien por un proceso degenerativo como una artrosis o bien por una lesión, no podemos caminar, pues lo mismo aquí, si nos fallan los ligamentos o los tendones o la musculatura no podremos mantener los órganos en su lugar de forma correcta y es cuando se corre el riesgo de que “bajen”.

La debilidad de estas estructuras puede deberse a distintos factores, el que más influye suele ser el parto, pero también influyen otros factores como las alteraciones del colágeno, que forma parte del tejido conjuntivo, lesiones neurológicas, cirugías previas ginecológicas, la obesidad, el tabaquismo, la menopausia e incluso actividades laborales o deportivas que impliquen un aumento de la presión abdominal grande.

Para saber el nivel de afectación del prolapso existen dos clasificaciones principales:

  • Por grados
    • Grado I: el descenso es de 1 cm por encima del himen vaginal
    • Grado II: el descenso es de 1 cm +/- por debajo del himen vaginal
    • Grado III: el descenso es de + 1 cm del himen y la protusión no es mayor a 2 cms de la longitud vaginal.
    • Grado IV: la protusión sale de forma evidente por la vagina.
  • Según el órgano que descienda:
    • Uretrocele: la uretra
    • Cistocele: la vejiga
    • Histerocele: el útero
    • Rectocele: el recto, invade la pared vaginal.

Según su grado se establece el tratamiento: conservador o quirúrgico. En el tratamiento conservador es donde intervenimos los fisioterapeutas especialistas en suelo pélvico, en los grados I, II y también en el III para intentar retrasar el mayor tiempo posible la cirugía. En un grado IV el tratamiento es quirúrgico siempre que se pueda, porque la salida al exterior del órgano puede hacer que la mujer tenga afectada hasta la marcha.

 

Existen también unos pequeños instrumentos llamados PESARIOS que se utilizan también como parte del tratamiento en los grados más grandes: II y III. Estos pesarios son como una especie de tampón, con una forma diferente, que se introducen por la vagina y ayudan a mantener el órgano en su lugar. Es  el ginecólogo quien lo introduce y enseña a la mujer su manejo.

 

El tratamiento quirúrgico es más complejo y lo que trata es de reparar aquellas estructuras dañadas (ligamentos, tendones, fascias) o bien colocar sistemas de sujeción que ayuden a mantener el prolapso en su lugar como las mallas. Suele tener más efectos secundarios como dolor abdominal y baja calidad sexual.

El objetivo del tratamiento conservador es fortalecer el suelo pélvico mediante ejercicios que ayuden a aumentar la fuerza de los músculos: ejercicios de entrenamiento muscular del suelo pélvico, hipopresivos o electroestimulación. Pero también hay que enseñar a las mujeres a prevenir la posible aparición de un prolapso. De nuevo vuelvo a la idea de que es importante trabajar nuestro suelo pélvico de la misma forma que trabajamos el resto del cuerpo, desde antes de quedarnos embarazada y después, por supuesto. Debemos trabajarlo bien para que este fuerte y cumpla bien su función, no realizar actividades deportivas que puedan dañarlo en exceso, recuperarnos bien después de un parto. Si te gusta correr o hacer crossfit, que está muy bien para mantenerte saludable, luego no olvides trabajar tu suelo pélvico con hipopresivos y ejercicios de suelo pélvico. Si tu trabajo implica muchas horas de pie, hablando mucho, levantarte y agacharte, lo mismo, luego compensa realizando ejercicios correctos específicos para fortalecer tu suelo pélvico.

El prolapso no es una patología que afecte a mujeres menopaúsicas mayores, no se resuelve con una compresa, el prolapso afecta a mujeres jóvenes, que ven como se afecta su calidad de vida bastante, sobre todo a nivel sexual. A nivel profesional, debo decir que los abdominales hipopresivos me han ayudado mucho a recuperar prolapsos grado I, por un parto, y que hemos recuperado de forma temprana y con buenos resultados.

No lo olvides, tu suelo pélvico es parte de ti, aunque no lo veas, lo sientes y debes tratarlo bien, trabajarlo y mantenerlo sano. Después de un parto es tan importante recuperar tu abdomen como tu suelo pélvico y a veces nos olvidamos de él, nos ponemos como locas a hacer abdominales hiperpresivos, con la obsesión de que nuestro abdomen vuelva a su sitio y le hacemos un daño irreparable a nuestro suelo pélvico. El suelo pélvico de una mujer recién parida, aunque el parto haya sido el mejor del mundo, está debilitado y debe recuperarse de forma adecuada para impedir que pueda ocurrir algo como un prolapso, es muy importante recuperarse bien con todas las garantías posibles.

Zara Ramírez.

Fisioterapeuta especialista en Suelo Pélvico.

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BOLAS CHINAS

Esta semana vamos hablar de las bolas chinas, las famosas bolas chinas, ¿qué es lo que son?, ¿para qué se usan? y ¿cómo deben usarse?. Muchas veces en consulta o hablando con mis pacientes femeninas me comentan que las tienen y que incluso las usan, a mí en ese momento se me encienden todas las alarmas,  porque antes de usarlas hay que saber cuál es el estado de nuestro suelo pélvico.

Las bolas chinas, en principio están pensadas para fortalecer el suelo pélvico; “fortalecer” es la palabra clave, y luego volveremos a ella. Como nos indica su nombre, las bolas chinas son dos bolas unidas por un cordón o una sola, y en su interior lleva una bola más pequeñita. Se introducen en la vagina y cuando nos movemos esa bola pequeñita choca contra las paredes de la bola grande y emite unas vibraciones que van al músculo pélvico y ayudan a tonificarlo, a fortalecerlo. De nuevo nos aparece la palabra “fortalecer”. La bola pequeñita que va dentro, puede ser de distinto peso, para aumentar el trabajo.

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Si acabas de parir, por muy bien que haya ido el parto o aunque haya sido cesárea, tu suelo pélvico ha estado sometido durante cuarenta semanas a un peso grande, sobre todo las últimas diez, luego el parto,  que supone otro gran estrés para él,  puede que haya una cicatriz de la episiotomía, que el bebé haya sido grande y que el expulsivo haya sido largo con empujes fuertes…  Todo esto implica que la musculatura pélvica estará débil, distendida y puede llegar a no tener fuerza suficiente ni para sostener la bola dentro. El suelo pélvico NO ESTARÁ FUERTE, primero habrá que rehabilitarlo bien, con otras técnicas que nos ayuden a darle tono al músculo, y luego FORTALECERLO, aumentar su tono trabajando con peso, y ahí si podemos utilizar la bola china.

Otra problema es la hipertonicidad del suelo pélvico, es decir, casi siempre pensamos en una musculatura débil, con un bajo tono muscular, pero puede pasar lo contrario, que haya un exceso de tono muscular, que la musculatura esté hipertónica, en este caso hay que bajar el tono del músculo no subirlo, porque tan malo es la falta como el exceso, en ambos casos puede haber problemas, y la bola china lo único que hará será aumentar el tono y agravar el problema.

En rehabilitación, y ahora hablamos en general, el fortalecimiento es la última fase del tratamiento, es decir, si te rompes un brazo y tienes que llevar una escayola durante cuarenta días (en el mejor de los casos, poniéndonos en una situación fácil), cuando nos quitan la escayola, no empezamos directamente con el fortalecimiento, que sería trabajar la musculatura del brazo, con pesas, por ejemplo. Empezamos con lo fácil: recuperar el movimiento, quitar rigidez y poco a poco, según vayan respondiendo nuestros músculos iremos fortaleciendo la musculatura, trabajando ya con peso.  Os voy a poner un ejemplo más claro: si el lunes, te vas a correr y te tuerces el tobillo haciéndote un esguince de tobillo, de grado 1, que es el más leve, pero tienes el tobillo hinchado y dolorido y resulta que el sábado tienes una boda:  pues no te puedes poner el taconazo que ibas a ponerte, ni siquiera un tacón bajito, tienes que ir a comprarte unas manoletinas a juego con el vestido, porque tu tobillo no soportara el estrés que implica llevar ese tacón.

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Por todo ello, es importante que entendamos que antes que fortalecer hay que recuperar el músculo. Si después del parto, o en cualquier momento de tu vida, notas algo raro como escapes de orina, falta de sensación orgásmica, dolor en las relaciones sexuales…etc., debemos valorar primero el estado de la musculatura pélvica, y según sea el estado de la misma, seguiremos primero un orden:  con un entrenamiento de la musculatura pélvica, bien para aumentar su tono o para disminuirlo, para tener conciencia de los músculos, para eliminar el dolor…etc. y por último es cuando pasaremos a FORTALECER los músculos pélvicos, si fuera necesario. Podemos decir que la bola china sería el último paso antes de darte el alta, cuando ya la musculatura está recuperada y ya puede soportar el trabajo con peso.

Y si tu caso es que estás bien, no tienes ni escapes ni nada raro, solo quieres trabajar tu musculatura, también es conveniente que antes de comenzar a usarla, valores el estado de tu musculatura, quizás te sorprendas y resulta que tienes un tono muy alto, con lo cual no la necesitas a nivel terapéutico o tienes un tono bajo y sí podría ayudarte a aumentar el tono. Además un especialista te enseñará bien como utilizarla.

Y no todas las bolas chinas valen, de hecho para uso terapéutico con una sola bola es suficiente,  una bola con una bolita pequeña dentro que pueda ir aumentando su peso,  comenzando siempre con el más adecuado y por supuesto, no vale ponerse la bola y sentarse a trabajar en el ordenador, la bola debe usarse para realizar con ella los ejercicios de entrenamiento muscular o cuando te mueves, y por un periodo corto de tiempo.

Espero que os haya quedado claro: la bola china se utiliza dentro del tratamiento de suelo pélvico en último lugar, cuando ya nuestros músculos son aptos para soportarla. Debes acudir al especialista primero para que valore el estado de tu  suelo pélvico y luego ya decidir, en este caso, es como con los medicamentos: no hay que automedicarse y porque a mi prima o a la vecina del quinto le haya ido bien, no significa que a ti te vaya bien, puede incluso empeorar tu problema o generártelo.

 

Zara Ramírez

Fisioterapeuta especialista en suelo pélvico

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¿EL MASAJE ESTÁ EN DESUSO?

Me he animado a escribir este artículo debido al trato despectivo que últimamente he visto por parte de los fisioterapeutas hacia una técnica ancestral de la cual soy un verdadero admirador.

Se trata de algo tan conocido como el masaje. Una técnica milenaria que últimamente veo menospreciada por aquellos que deberían respetarla y dominarla. Y sí, el masaje es una técnica manual que desde la madre que pone crema a su bebé, la pareja que juega con su amante o el anciano que se frota las doloridas articulaciones todo el mundo usa.

Intentando imaginar el motivo del menosprecio se me ocurre en primer lugar que es una técnica pesada físicamente y que puede resultar agotadora. Usar una técnica adecuada te puede permitir dar masaje durante muchas horas y ahí reside el problema. En las universidades el masaje se enseña de manera muy superficial. Fuera de la universidad ahora resulta más rentable cualquier otro curso. Hace mucho que no veo ofertado un curso de masaje para fisioterapeutas.

En segundo lugar imagino que para muchos fisioterapeutas puede resultar una técnica pobre incapaz de abarcar todas las patologías que tratamos. Desde luego el masaje no soluciona todos los problemas pero ahí reside la habilidad de cada profesional para combinar todos sus conocimientos y alcanzar su fin. Para ello el masaje es una poderosa herramienta que puede convertirse perfectamente en la técnica principal de muchísimos tratamientos.

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Decidí estudiar fisioterapia por mi pasión por el masaje y por ello igual me cuesta encontrarle matices negativos. Por eso os animo a que deis vuestra opinión. Debo matizar que al referirme al masaje quiero decir un masaje profundo, terapéutico, con el ritmo y la presión adecuada, un masaje que no solo trata sino que sirve para diagnosticar, un masaje que además de activar la circulación, descontractura y todo ello en el orden, la velocidad, el lugar y el ambiente adecuado.

La realidad es que los pacientes lo demandan y se quejan de no recibirlo con la calidad que esperan en muchas clínicas y por mi propia experiencia he de reconocer lamentablemente que los mejores masajes que he recibido no han sido realizados por fisioterapeutas.

Si has leído hasta aquí sería un placer leer tu opción tanto si eres fisioterapeuta como si eres usuario de nuestros servicios.

 

Raúl García Zapater

Fisioterapeuta

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LA INCONTINENCIA URINARIA NO ES NORMAL

LA INCONTINENCIA URINARIA NO ES NORMAL

Entre los muchos anuncios que a diario veo hay dos que nunca he entendido y que incluso llegan a molestarme: los anuncios de compresas para la menstruación y los anuncios de compresas para la incontinencia, o “pérdidas leves de orina”, como las llaman. En el primer caso, a veces no hay quién los entienda y presenta los días de regla como si fuera una fiesta, cuando todas sabemos que da igual la compresa que utilices o el tampón, de la marca que sea, esos días son un asco. En el segundo caso, presentan las pérdidas de orina como si fuera algo normal, y cuya solución es una compresa y… lista, ya puedes ir al cine, hacer deporte o de compras con las amigas, todo solucionado. Nada más lejos de la realidad.

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Si observamos bien los anuncios de compresas (sean para el uso que sea) todos hacen hincapié en tres cosas:

• Las compresas son muy finas, para que no se noten.
• A pesar de ser tan finas absorben mucho
• Bloquean el olor, ya que la orina huele.
Esto se debe a que estas tres cosas son muy importantes para las mujeres: que no se note que la llevas, que no traspase y por supuesto, que no huela. Esto ultimo muy importante en el caso de la pérdida de orina, ya que el pis huele.

Otra cosa que podemos analizar es la evolución de los anuncios: viendo un anuncio del año 2006 para las “pérdidas leves de orina”, vemos a una señora madura comiendo con unas amigas hablando de lo segura y protegida que se siente desde que usa las compresas. En el anuncio de este año 2017 vemos a un grupo de amigas jóvenes que va hacer deporte y que le explican a una de ellas los beneficios de usar las compresas para la pérdida de orina durante la actividad deportiva y que además le permite llevar sus mallas de deporte, mucho más bonitas.

De todo ello podemos sacar la conclusión de que la incontinencia urinaria, que hace unos años se consideraba cosa de mujeres maduras, ya menopáusicas, hoy en día se da por sentado que puede afectar en cualquier franja de edad, tanto en mujeres que han sido madres como en aquellas que hacen deporte, porque el problema no es la edad, si no el estado del suelo pélvico.

Si te metes en las paginas webs de estas marcas hay mucha información sobre la incontinencia urinaria, sobre ejercicios para el suelo pélvico, sobre consejos de cómo actuar o a donde debes ir, cosa que les agradezco, es todo un detalle.

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Menos mal que los tiempos avanzan y que ya somos muchas las profesionales, sobre todo fisioterapeutas, que nos hemos especializado en suelo pélvico, y que desde las redes sociales, en nuestras clases de pilates o en consulta, intentamos concienciar a todas las mujeres, sean de la edad que sea, que las pérdidas de orina (sobre todo si son leves) se pueden curar, es decir, podemos recuperar la capacidad de reír, estornudar, saltar, correr o lo que sea, sin tener que “mearnos” encima, y perdonen que sea tan directa, pero así es, no se debe normalizar la pérdida de orina, fruto de los años, de los partos o de lo que sea. Y nos respaldan los estudios realizados por fisioterapeutas de gran renombre mundial como Kari Bo, que ha demostrado científicamente que el entrenamiento muscular del suelo pélvico puede acabar con la incontinencia urinaria. El suelo pélvico es un conjunto de músculos que también se pueden trabajar y entrenar como cualquier otro grupo muscular de nuestro cuerpo.

Muchas veces esas pérdidas de orina (leves o no leves) llevan asociadas otros síntomas: anorgasmia (falta de sensación orgásmica o muy poca sensación), dispaurenias (dolor en las relaciones sexuales), un prolapso (el descenso de un órgano pélvico, como la vejiga por la vagina). Todos estos síntomas afectan a la calidad de vida de la mujer y no se solucionan con una compresa.

El mensaje que quiero transmitir a todas las mujeres, es que las pérdidas de orina no son normales, que si ocurren es por alguna causa y no hay que conformarse con utilizar únicamente una compresa. El camino correcto es acudir al especialista, empezando por urólogos y ginecólogos, para descartar una patología grave y averiguar bien el motivo y después aplicar el tratamiento más adecuado, y ahí es donde los fisioterapeutas podemos ayudar, con una batería grande de herramientas con las que contamos: enseñar a trabajar la musculatura, electroestimulación, hipopresivos… y muchas otras cosas. Los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico, trabajamos aplicando tratamientos y previniendo también. Igual que vamos al ginecólogo deberíamos valorar el estado de nuestro suelo pélvico, para saber cómo trabajarlo bien para prevenir en un futuro posibles problemas.

 

Zara Ramírez

Fisioterapeuta

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RECUPERACIÓN POSTPARTO: ¿ABDOMINALES SÍ O NO?

Después del parto suceden muchas cosas y una de ellas es que te llevas un susto cuando te miras el abdomen. “¿Como puede ser que el bebé este fuera y yo tenga todavía esta barriga?” Te angustias preguntándote si volverá de nuevo a su sitio. Pero tranquila, hay vida después del parto, tu abdominen volverá de nuevo a su sitio, solo hay que darle tiempo y hacer las cosas bien.

Esta hinchazón del abdomen se debe principalmente a dos causas: el crecimiento uterino (el útero aumenta hasta 20 veces su peso y 1000 veces su capacidad inicial) y la diástasis abdominal (la separación de los músculos abdominales por la línea alba). El útero debe volver a su lugar y a su tamaño y los rectos abdominales deben juntarse de nuevo.

El postparto inmediato dura unas 6 semanas y 8 en el caso de cesárea, es el tiempo aproximado que necesita el cuerpo de la mujer para ir poco a poco volviendo al estado previo al embarazo. No es recomendable que durante ese tiempo forcemos nuestro cuerpo, el útero poco a poco irá recuperando su forma y su posición. Sin embargo es el momento ideal para trabajar nuestro suelo pélvico y que de ese modo realice de nuevo una de sus funciones principales, sostener los órganos pélvicos.

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Los músculos abdominales hay que comenzar a trabajarlos a partir de ese postparto inmediato pero debemos tomar precauciones pues no todos los ejercicios abdominales son seguros. Los ejercicios en el postparto deben ayudarnos a cerrar la diástasis abdominal y recuperar la faja abdominal, todo ello respetando el suelo pélvico, sin provocar empujes que lo debiliten o puedan provocar el descenso de algún órgano (prolapsos). Los ejercicios abdominales clásicos, tipo “crunch”,no cumplen con ninguno de estos requisitos.

Los estudios lo han demostrado, los abdominales tradicionales en los que se sube la cabeza hacia el abdomen separan más la línea alba y empujan el suelo pélvico. Son abdominales hiperpresivos que ejercen una gran presión sobre los músculos pélvicos, una musculatura que en un postparto esta débil. Sin embargo los abdominales hipopresivos, trabajan el abdomen sin ejercer ningún daño sobre el suelo pélvico y además contribuyen a que se eleve y fortalezca, trabajando de forma directa e indirecta.

Es una técnica basada en la respiración y el control postural, donde el abdomen trabaja a muy baja presión y sin empujes. Elevamos la parrilla costal y con ayuda del diafragma trabajamos el abdomen sin presiones peligrosas para el suelo pélvico ayudando a su vez a mejorar nuestra postura.

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Personalmente utilizo esta técnica tanto en mis clases colectivas de recuperación postparto como en mis tratamientos en consulta ya sea para tratar las incontinencias como los prolapsos (descenso de un órgano por la cavidad vaginal) con muy buenos resultados.

Cuando “mis mamis” me preguntan por el postparto, siempre intento que entiendan que todo volverá a su lugar, con paciencia y con cariño y sobre todo con esfuerzo, pero que es importante hacer las cosas de la forma adecuada. Es muy importante valorar el cuerpo de la mujer, comprobar su diástasis abdominal y el estado de su suelo pélvico. Y tras este análisis acudir a los profesionales adecuados para lograr la total recuperación sin correr riesgos para la salud.

EN EL POSTPARTO ABDOMINALES SÍ, PERO HIPOPRESIVOS.

 

Zara Ramírez

Fisioterapeuta

 

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INCONTINENCIA URINARIA, ¿TIENE SOLUCIÓN?

Sí, la incontinencia urinaria puede tratarse y curarse en un alto porcentaje de casos. Por supuesto, hay que hacer una correcta valoración, averiguar la causa y el origen y aplicar un tratamiento adecuado.

La incontinencia urinaria puede afectar tanto a hombres como a mujeres, aunque las mujeres la padecen más debido a que tienen un mayor número de factores de riesgo tales como el embarazo, los partos o la menopausia.

Su origen es múltiple: puede venir por una debilidad en el suelo pélvico, después de un embarazo y parto; en la menopausia debido a que el tejido se altera, y esto se une a los partos y embarazos que haya tenido la mujer y a muchas otras causas. En las mujeres también hay que tener en cuenta el deporte que se realiza. Si se une un deporte de impacto a un suelo pélvico débil, hay más probabilidades de padecer una incontinencia urinaria.

En el hombre, casi siempre es secundaria a un problema con la próstata: un tumor prostático o un crecimiento excesivo de la glándula prostática.

Hay muchos tipos de incontinencia urinaria pero las más comunes son:

  • La incontinencia urinaria de esfuerzo: toses y se produce un escape
  • La incontinencia urinaria de urgencia: urgencia de orinar, de forma inmediata y cada poco tiempo.  
  • La incontinencia urinaria mixta: tiene síntomas de las dos anteriores: urgencia miccional y escapes ante los esfuerzos.

En el caso de las mujeres, la sociedad empuja a pensar que con la edad, los embarazos y parto,etc. sea normal que se escapen unas gotas cuando se estornuda, tose, ríe, carga peso, sube escaleras, salta o corre a por el autobús.
Y claro, la solución a esto: usar compresas, eso sí, especificas para tal cosa…

Para una mujer o un hombre, ser incontinente puede suponer un gran problema, tan grande que afecte a su calidad de vida, provocando incluso depresión o aislamiento social, por el miedo a los escapes, los olores. Estar pendiente de la pérdida de orina, o de la necesidad urgente e imperiosa de ir al baño,  interviene en todos los ámbitos de la vida de una persona: nivel social, sexual, laboral y de autoestima.

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La Fisioterapia del Suelo Pélvico trata la incontinencia urinaria de forma conservadora: entrenando la musculatura del suelo pélvico, potenciándola, trabajando elementos muy importantes como el diafragma, y otras muchas técnicas.  Si una persona se opera de una rodilla y le colocan una prótesis de rodilla, luego el Fisioterapeuta le ayuda a recuperar la musculatura que se ha visto afectada y potenciarla, para que pueda volver a caminar.
Del mismo modo, si una persona tiene incontinencia y está se debe a una debilidad de su musculatura pélvica (por ejemplo después de un parto) el Fisioterapeuta le ayuda a entrenar esos músculos y a potenciarlos, y con esto vuelve la continencia.

En Zensya, contamos con una Unidad de Suelo Pélvico, dónde podemos ayudarte. Si tienes problemas de incontinencia urinaria, seas mujer u hombre, consúltanos. Podemos hacer mucho para ayudarte.

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